lunes, 9 de diciembre de 2013
EL PORFIRIATO
El periodo de 1876 a 1911 está marcado dentro de la historia de nuestro país como porfiriato, y se refiere al gobierno de Porfirio Díaz, quien ocupo la presidencia del país durante el lapso antes mencionado, con la excepción de 1880 a 1884, donde el presidente de la patria fue Manuel González. Pero a partir de 1884, y hasta el quinto mes de 1911, la gran figura política nacional fue la del general Porfirio Díaz.
Esta etapa del país coincide con un momento particular del desarrollo capitalista que ha sido llamado imperialismo. Este periodo, en un ámbito internacional, tuvo como principal característica un nuevo tipo de colonialismo, en el cual los grandes países capitalistas de Europa y Estados Unidos ya no se preocuparon por controlar de una manera directa el resto del mundo, sino mediante la apropiación de los recursos naturales y su mano de obra, por ejemplo la tierra, los minerales, los metales preciosos y la fuerza de trabajo entre otras cosas más. El control que ejercieron estos países se hizo realidad a través de la inversión de capitales en los países en vías de desarrollo o recién liberados de estructuras de dominio colonial, lo que trago consigo importantes cambios, como el surgimiento de la clase obrera en países industrializados aceleraron la producción y exportación de alimentos y materias primas en los países que no eran participes de este desarrollo. Así los países implementaron medidas económicas favorables al capital extranjero, lo que finalmente los convirtió en países mono exportadores de café, carne, azúcar, trigo, algodón y estaño entre otros.
En América latina este periodo tuvo como principal característica, que sus élites políticas adoptaron, de manera entusiasta, las políticas de liberalismo y cambio de apertura de mercados promovidos por los países metropolitanos. La producción de materias primas para la exportación atrajo la inversión extranjera a la región. Los países de Latinoamérica, México entre ellos, cubrieron las nuevas demandas que tenían los dueños del capital, quienes se sirvieron de los estados nacionales para invadir la agricultura y apoderarse de los principales recursos naturales. Para extraer las materias y facilitar la introducción de los equipos y mercancías, el capital financiero estimuló la construcción de puertos y ferrocarriles y, para que funcionara todo esto, de servicios públicos.
ASPECTO POLITICO
México estaba envuelto en una profunda crisis general, pero en especial económica a causa de las diversas guerras que lo habían azotado; los caminos estaban plagados de bandidos, la delincuencia en las ciudades a la orden del día, el trabajo escaseaba y las inversiones extranjeras no arribaban a México ante la falta de garantías, tales como seguridad y de más servicios.
Porfirio Díaz figuró como un protagonista central de tales disputas, al levantarse en armas en dos ocasiones: una en 1871, en contra de la reelección del presidente Juárez con el plan de la noria, movimiento que, a pocos meses, fue derrotado. Al morir Benito Juárez, en 1872, se registro una nueva disputa por el poder, saliendo victorioso Sebastián Lerdo de Tejada. Al intentar éste reelegirse en 1876, Porfirio Díaz se levantó en armas, por segunda ocasión, ahora con el plan de Tuxtepec, resultando vencedor.
En el 1876, a llevar a cabo el plan Tuxtepec, el general Díaz propuso como “Ley suprema” de la nación el principio de la no reelección del presidente y gobernadores; además, aseguró que él en ningún momento aspiraba a permanecer en el mando y que, al obtener el triunfo, volvería “a la quietud del hogar domestico”. Pero no lo cumplió. Al asumir por segunda ocasión la Presidencia de la república, en 1884, se reeligió de manera ininterrumpida, hasta que una nueva revolución, la de 1910 lo obligó a renunciar y dejar el país.
La reelección del general Díaz lo hizo ser el hombre más importante de México por espacio de treinta años. En este tiempo sucedieron muchas cosas sobresalientes en el país: se logró alcanzar la estabilidad política; se registró un extraordinario crecimiento económico, disminuyó considerablemente la delincuencia y el bandolerismo casi desapareció como fenómeno social. Pero a la par de estos grandes cambios a favor de la patria, también hubo grandes abusos tales como: despojo de la propiedad comunal indígena; se fortaleció el latifundismo; se reprimió con mano dura, mediante la ley fuga o la pena de muerte, a quienes alteraran el orden público o se opusieran al régimen; se ataco la libertad de prensa y la gran parte de la población se mantuvo en la pobreza.
En términos generales se puede decir que el Porfiriato es un periodo en la historia nacional de marcados claros y oscuros: liberal pero al mismo tiempo conservador, conciliador y represivo, demócrata y autoritario, es un periodo polémico; los mismos historiadores tienen opiniones encontradas. La prensa de la época, por ejemplo, dependiendo del momento y su filiación, al referirse al caudillo de Tuxtepec lo mismo pintaba como un dictador que el héroe de la paz; a un violador de leyes y libertades individuales que al árbitro supremo de la nación; al vendedor de su propia patria que al constructor del México moderno. El historiador Francois- Xavier Guerra destacó al respecto: “Fue el Porfiriato un régimen extraño: sus contemporáneos los calificaban de patriarcal; los revolucionarios le llamaron dictadura; nuestros contemporáneos lo designan con etiquetas diferentes que van de caudillismo a régimen autoritario”
Al empezar el mandato del general Díaz la mayoría de sus colaboradores eran liberales, pero al terminar el siglo XIX el llamado grupo de los “científicos” había alcanzado una gran influencia dentro del mandato del general. Para los liberales su principal lema era la libertad, pero para el grupo de los científicos era el progreso, este grupo ejerció una fuerte influencia en el pensamiento del general, la filosofía del régimen fue el positivismo y su lema “Orden y progreso”
En este periodo no se puede hablar de una democracia, ya que esta fue ficticia y la única antirreleccionista era la muerte. Por su permanencia indefinida en el poder, el régimen porfirista era, en los últimos años, un gobierno gerontocrático: la edad promedio de sus ministros, senadores y gobernadores era de 70 años; hacia 1910, Porfirio Díaz tenía 80 años.
Ante la situación, el general Díaz se propuso básicamente dos objetivos: el primero, pacificar a como diera lugar el país; el segundo, promover con todos los medios a su alcance el crecimiento económico, pero el presidente Díaz tenía bien claro que sin crecimiento económico, la paz social nunca se alcanzaría.
Fue tan firme su política en contra de la delincuencia o los disidentes que, ante la noticia de un complot revolucionario en Veracruz, se le atribuye la orden de “mátalos en caliente”; Pero Porfirio Díaz también fue un gran conciliador, pues lo mismo integró en su gobierno a liberales que a conservadores, y fue capaz de convertirse en punto de equilibrio entre posturas y anteriormente confrontados. Al gobierno del general Díaz también se le atribuye la política de “pan y palo “, pan para el que trabaja, palo para el que se rebela.
ASPECTO ECONÓMICO
Para promover el crecimiento económico del país durante su periodo el general promovió políticas liberadoras de la economía nacional y México mostró una gran apertura al capital extranjero. Los principales países que trajeron su capital al país fueron: Inglaterra, con concesiones mineras y administrando el Istmo de Tehuantepec, España con la industria de hilados y tejidos, y por supuesto nuestro vecino del norte al cual se le dieron las concesiones para la construcción de ferrocarriles. Este crecimiento económico no favoreció a todas las regiones del país, era notorio que este crecimiento solo llego a las grandes metrópolis tales como Guadalajara, Monterrey y por supuesto la capital del país, era también notorio que las regiones del sur del país eran las que mostraban un mayor atraso.
En cuestión de números el avance económico era basto, para 1880 el total de las inversiones extranjeras era de 110 millones de pesos, para 1910 dicho monto era de 3400 millones.
El capital extranjero dominaba, casi de manera absoluta, la minería, la explotación petrolera, la banca y los, ferrocarriles. En el sector minero, por ejemplo de las 1030 compañías que operaban en 1910, 840 eran estadounidenses, 148 nacionales y el resto de otros países. Cálculos aproximados estiman que, para 1910, del total de las inversiones extranjeras 38% eran estadounidenses, 29% inglesas y 27% francesas, mientras que el resto se distribuía entre otras de menor importancia. En un lapso de treinta años, las inversiones inglesas pasaron de 9.2 a 90.7 millones de libras esterlinas; las francesas, de 15 a 1,675 millones de francos; en tanto las estadounidenses pasaron de 30 a 1,008 millones de dólares. Como resultado de estas inversiones diversos sectores registraron un extraordinario crecimiento: en veinte años se triplicó la producción de plata; el valor de la producción de cobre pasó de 260 mil a 32 millones de pesos, la producción de henequén paso de 3 mil pacas anuales al iniciar este periodo y a un millón de pacas al termino del mismo, en contrate la producción de productos para el consumo interno disminuyo, un ejemplo claro de esta paradoja es la baja en la producción de maíz.
Las exportaciones aumentaron durante el periodo 600%. Este modelo económico, apoyado en las inversiones extranjeras y orientado a satisfacer las demandas del mercado mundial, es llamado por los economistas “dependiente” con “crecimiento hacia a fuera”, es decir, que el resultado del crecimiento económico no es resultado del proceso de maduración de las fuerzas productivas nacionales, sino de factores externos.
Decreto de la Abolición de la Esclavitud
¡Decreto de la Abolición de la Esclavitud! ¡Cinco de octubre de mil ochocientos trece! Don José María Morelos, Siervo de la Nación y generalísimo de las armas de esta América Septentrional, por voto universal del pueblo, etcétera.
Porque debe alejarse de la América la esclavitud, y todo lo que en ella huela, mando a los intendentes de provincia y demás magistrados velen sobre que se pongan en libertad cuantos esclavos hayan quedado, y que los naturales que forman pueblos y repúblicas hagan sus elecciones libres, presididas del párroco y juez territorial, quienes no las coartarán a determinada persona, aunque pueda representar con prueba la ineptitud del electo o la superioridad que ha de aprobar la elección, previniendo a las repúblicas y jueces no esclavicen a los hijos de los pueblos con servicios personales, que sólo deben a la nación y soberanía, y no al individuo como tal, por lo que bastará dar un topil o alguacil al subdelegado o juez, y nada más, para el año alternando este servicio a los pueblos y hombres que tengan haciendas con doce sirvientes, sin distinción de castas que quedan abolidas.
Y para que todos tengan su puntual y debido cumplimiento, mando que los intendentes circulen las copias necesarias, y que estas se franqueen en mi secretaría a cuantos las pidan por instrucción y cumplimiento.
Dado en esta Nueva Ciudad de Chilpancingo, a 5 de octubre de 1813.
Guachimontones
es el nombre de un centro ceremonial y antiguo asentamiento prehispánico ubicado en la ciudad y municipio de Teuchitlan, aproximadamente a una hora al oeste de la ciudad de Guadalajara en el estado de Jalisco. Este asentamiento fue bautizado así por el nombre del lugar donde se descubrió este primer sitio arqueológico; posteriormente se han descubierto otros asentamientos de la misma Tradición Teuchitlán, una compleja sociedad que probablemente existió desde 300 a.C. hasta 900 d.C.
Este centro ceremonial incluye varias construcciones con un estilo arquitectónico peculiar, entre ellas varios túmulos cónicos
escalonados o pirámides (una de ellas con restos de un palo de volador) rodeadas de patios circulares, dos juegos de pelota, un anfiteatro y algunas terrazas y edificios menores. Dadas sus grandes dimensiones, actualmente el sitio continúa en fase de exploración y requiere de una investigación de largo alcance.
Localización:
- Por región.- Teuchitlán es un municipio de la Región Valles del estado de Jalisco, México.
- Por coordenadas.- El municipio de Teuchitlán se localiza al centro del estado, en las coordenadas geográficas extremas 20º33’50’’ y los 20º 47’40’’ de latitud norte; y 103º 47’30’’ a los 103º 51’20’’ de longitud oeste. A una altura de 1,300 metros sobre el nivel del mar.
- Por alrededores.- Limita al norte con los municipios de Ahualulco de Mercado, Tequila y Amatitán; al sur con los municipios de Tala, Ameca y San Martín Hidalgo; al este con los municipios de Tala y Amatitán; y al oeste con los municipios de Ahualulco de Mercado y Ameca y se ubica a 60 kilómetros al oeste de Guadalajara por la carretera Tala – San Marcos.
es el nombre de un centro ceremonial y antiguo asentamiento prehispánico ubicado en la ciudad y municipio de Teuchitlan, aproximadamente a una hora al oeste de la ciudad de Guadalajara en el estado de Jalisco. Este asentamiento fue bautizado así por el nombre del lugar donde se descubrió este primer sitio arqueológico; posteriormente se han descubierto otros asentamientos de la misma Tradición Teuchitlán, una compleja sociedad que probablemente existió desde 300 a.C. hasta 900 d.C.
Este centro ceremonial incluye varias construcciones con un estilo arquitectónico peculiar, entre ellas varios túmulos cónicos
escalonados o pirámides (una de ellas con restos de un palo de volador) rodeadas de patios circulares, dos juegos de pelota, un anfiteatro y algunas terrazas y edificios menores. Dadas sus grandes dimensiones, actualmente el sitio continúa en fase de exploración y requiere de una investigación de largo alcance.
Localización:
- Por región.- Teuchitlán es un municipio de la Región Valles del estado de Jalisco, México.
- Por coordenadas.- El municipio de Teuchitlán se localiza al centro del estado, en las coordenadas geográficas extremas 20º33’50’’ y los 20º 47’40’’ de latitud norte; y 103º 47’30’’ a los 103º 51’20’’ de longitud oeste. A una altura de 1,300 metros sobre el nivel del mar.
- Por alrededores.- Limita al norte con los municipios de Ahualulco de Mercado, Tequila y Amatitán; al sur con los municipios de Tala, Ameca y San Martín Hidalgo; al este con los municipios de Tala y Amatitán; y al oeste con los municipios de Ahualulco de Mercado y Ameca y se ubica a 60 kilómetros al oeste de Guadalajara por la carretera Tala – San Marcos.
Su extensión territorial es de 285.53 kilómetros cuadrados.
El clima del municipio es semiseco con invierno y primavera secos, y semicálidos sin estación invernal bien definida. La temperatura media anual es de 21°C, con una máxima de 29.7°C y mínima de 13°C. Tiene una precipitación media anual de 1,008.5 milímetros con régimen de lluvia en los meses de julio a septiembre. Los vientos dominantes son en dirección del noreste de enero a septiembre y en dirección del noreste al sureste de octubre a noviembre. El promedio de días con heladas al año es de 9.8.
Posclásico.
El periodo posclásico fue el último en el desarrollo independiente de la civilización mesoamericana, el que se podría definir como la etapa en la que la actividad militar cobra una gran fuerza.
Sin embargo también tuvo una importantísima relevancia, fueron numerosos los cambios culturales ocurridos en este tiempo, fue el contexto en el que florecieron pueblos como los MIXTECOS, en Oaxaca... Los tarascos de Occidente; Los HUASTECOS en el norte de la llanura del Golfo de México. Los pipiles en América Central y los mexicas y toltecas en el Centro. A pesar de este relevo cultural, para algunos autores el Posclásico es el periodo que marca la decadencia de las grandes culturas mesoamericanas.
Este periodo abarca desde el 900 al 1521 año en el que comenzó la conquista española.
El periodo posclásico fue el último en el desarrollo independiente de la civilización mesoamericana, el que se podría definir como la etapa en la que la actividad militar cobra una gran fuerza.
Sin embargo también tuvo una importantísima relevancia, fueron numerosos los cambios culturales ocurridos en este tiempo, fue el contexto en el que florecieron pueblos como los MIXTECOS, en Oaxaca... Los tarascos de Occidente; Los HUASTECOS en el norte de la llanura del Golfo de México. Los pipiles en América Central y los mexicas y toltecas en el Centro. A pesar de este relevo cultural, para algunos autores el Posclásico es el periodo que marca la decadencia de las grandes culturas mesoamericanas.
Este periodo abarca desde el 900 al 1521 año en el que comenzó la conquista española.
domingo, 8 de diciembre de 2013
Tradiciones y costumbres de guadalajara
Fiestas de Octubre
Año con año, empezando el primer sábado de octubre hasta el primer domingo de noviembre, se llevan a cabo en el Auditorio Benito Juárez y en diferentes locaciones de la ciudad, las Fiestas de Octubre. Dichas fiestas nacen en 1965 y se consideran una de las expresiones culturales más importantes.
El evento inicia con el tradicional desfile de carros alegóricos a lo largo de Av. 16 de Septiembre, dónde brujas, hadas y personajes famosos de leyendas mexicanas bailan y saludan a los asistentes.
Durante todo el mes se presentan diferentes expresiones artísticas como conciertos de artistas de renombre nacional e internacional, muestras de danza, talleres y no se puede dejar de mencionar el famoso palenque, donde además de los conciertos se pueden apreciar las peleas de gallos.
Aniversario de la fundación de Guadalajara
Las fiestas de la fundación de Guadalajara son una de las mayores festividades del Estado y de la capital, ya que se conjugan una gran feria en la que los tapatíos salen a festejar la fundación de la segunda urbe más grande del país.
Cada año hay festejos desde las 8:30 a.m. hasta las 10:00 p.m. en la Presidencia Municipal, Plaza Guadalajara, Plaza Fundadores y en la Rotonda de los jaliscienses Ilustres. Es organizado desde el año 2000 para conmemorar el aniversario de la ciudad de Guadalajara, fundada el 14 de Febrero de 1542. Lo organiza la Oficialía de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara y el Patronato del Centro Histórico.
Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería
Éste importante evento tiene como principal finalidad enaltecer, rescatar y conservar las tradiciones mexicanas y tapatías que han dado a conocer a México en el mundo entero: la charrería y el mariachi.
El primer sábado del encuentro, las calles del centro de la ciudad de Guadalajara se llenan de las notas de músicos de mariachi provenientes todo el mundo, que se hacen presentes en el evento que reúne al mayor número de personas en el centro de la cuidad. El desfile inaugural pasa por 16 de Septiembre desde Niños Héroes hasta Jesús García y Alcalde y recibe a más de un millón ochocientas mil personas a lo largo y ancho de esta ruta que desde temprana hora se dan cita para apreciar los carros alegóricos y los mariachis participantes, incluyendo el Mariachi Vargas de Tecalitlán, Los Camperos y el Mariachi de América.
Feria Internacional del Libro en Guadalajara
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, mejor conocida como la FIL, es uno de los eventos anuales más importante de su género en el mundo hispanohablante. Creada en 1987, la FIL es organizada por la Universidad de Guadalajara. Se realiza cada año, a partir del último sábado de Noviembre y por nueve días. El objetivo es lograr que los profesionales del libro y expositores asistentes encuentren un ambiente de negocios óptimo y a un público lector ávido de conocer a sus autores y adquirir las novedades más recientes del mercado. Desde 1993 la FIL tiene un país o zona como invitado de honor, para que muestre lo mejor de su producción literaria y cultural.
Festival Cultural de Mayo
Con numerosos artistas locales, nacionales y extranjeros se celebra este festival en varios municipios de la entidad. Incluye diferentes manifestaciones de música y danza entre las que destacan: ópera, música coral, danza, música contemporánea, música sinfónica, jazz y ballet para niños. Organizan la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Jalisco y los municipios participantes con el apoyo del Conaculta a través del INBA y la Dirección General de Vinculación Cultural, además de la iniciativa privada.
Periodo preclasico
El Periodo Preclásico abarca aproximadamente desde 2500 a.C., fecha de la elaboración de la primera cerámica mesoamericana; hasta el 200 d. C., en que se consuma la caída de Cuicuilco y tiene lugar el florecimiento de Teotihuacan y los olmecas, la primera cultura mesoamericana. A lo largo de este periodo se da un proceso de evolución de las sociedades agrícolas igualitarias hacia unas más estratificadas que concluirán con la formación del Estado teotihuacano.
Preclasico temprano
Es el gran hito cultural que marca la transición entre el periodo Cenolítico Superior y el inicio de la civilización mesoamericana es el desarrollo de la alfarería. Esto es así porque la cerámica es uno de los atributos de las sociedades plenamente sedentarias. En el caso de Mesoamérica, se estima que la producción de cerámica debió comenzar entre los siglos XXVI o XXV a. C. Los restos más antiguos de su manufactura son los rescatados en Puerto Marqués, en la sureña área cultural de Guerrero. Los arqueólogos las han fechado en el año 2440 a. C.
La etapa temprana del Preclásico abarca los 1.300 años que van de 2500 a. C. al 1200 a. C. Para esta época, las sociedades mesoamericanas habían llegado a ser plenamente sedentarias, aunque como ocurriría a lo largo de la historia de la región, requerían complementar sus actividades económicas con pesca, caza, y recolección.
La ausencia de obras de gran envergadura, características de los grandes Estados de tipo despótico que vieron la luz en los siglos posteriores, indica que las sociedades del preclásico temprano debieron ser igualitarias. Esto no quiere decir que todos los individuos fuesen iguales. Las sociedades simples, como debieron ser las mesoamericanas en esta dilatada época, se encuentran organizadas sobre la base del parentesco, la división sexual del trabajo y la jerarquización con base en grupos de edad.
El Acróbata es una pieza arqueológica perteneciente a la cultura de Tlatilco. Este sitio es célebre por la gran cantidad de obras de alfarería encontrdas en sus tumbas. En la pieza se observa una clara influencia olmeca.
A lo largo del Preclásico Temprano, se encontraba inmersa en un proceso de diversificación cultural. En las diversas regiones que componen el área surgieron diferentes tradiciones culturales.
De igual manera, la diversidad ecológica fue un factor dominante en la especialización de las actividades económicas. Sin embargo, ningún grupo podía producir todos los insumos para su subsistencia. Por ello se formaron redes de intercambio comercial, incipientes en este periodo, y relacionadas con las preexistentes en el Cenolítico Superior, que permitieron a las sociedades involucradas en ellas disponer de recursos provenientes de regiones distantes.
El comercio tomó, desde entonces, un papel central en la conformación de la civilización mesoamericana. El intercambio comercial fue el vehículo que facilitó el intercambio cultural entre los mesoamericanos. En el Preclásico Temprano, sin embargo, prevalecen los estilos regionales, aunque es posible hablar de un proceso civilizatorio incipiente, que había permitido que todas las culturas del área estuvieran basadas en la agricultura del maíz, y también había sentado los cimientos del sistema de creencias mesoamericanas, expresado en el culto a los elementos.
Durante este periodo, el tipo de asentamiento humano característico debió ser la aldea. Hacia el final de este horizonte algunas de ellas crecieron en población y llegarían a ser dominantes, como El Opeño en Occidente; Tlatilco, Coapexco y Chalcatzingo en el Centro; y San José Mogote en Oaxaca.
Preclásico medio
La cultura olmeca es considerada tradicionalmente como cultura madre. Sin embargo, en la actualidad los arqueólogos y antropólogos coinciden en que el proceso civilizatorio mesoamericano fue producto de un desarrollo combinado de diversas sociedades, que confluyeron en lo que se llama cultura olmeca.
La segunda parte del período que ahora nos ocupa es denominada Preclásico Medio, y comprende los siglos que van de 1200-400 a. C. Se trata de una época de intensos cambios tecnológicos, especialmente en los que respecta a la agricultura. En algunas regiones clave del territorio mesoamericano se construyen los primeros sistemas de irrigación o de control de aguas. En su libro sobre la agricultura mesoamericana, Palerm consideraba que la movilización de grandes cantidades de mano de obra para la realización de los proyectos hidráulicas es un indicio de una sociedad segmentada, con un Estado fuertemente centralizado.
Transformaciones económicas
En consonancia con Palerm, López Austin y López Luján dicen que precisamente la estratificación social es una de las características principales de las sociedades del Preclásico Medio. Aparecen, asociados a estos sistemas hidráulicos, complejos ceremoniales de arquitectura monumental permanente, es decir, diseñados para perdurar en el tiempo. Los sistemas de irrigación aparecen primero en el valle de Tehuacán, Puebla, hacia el año 700 a. C.; unos cien años más tarde, en la cuenca lacustre de México; y por el año 400 a. C., en los Valles Centrales de Oaxaca. De modo paralelo a la modernización tecnológica de la agricultura, las especies cultivables asociadas a éste período aumentaron en repertorio.
La eficiencia de la agricultura tuvo redundancia en otros campos de la tecnología y economía mesoamericanas. De esta suerte, el Preclásico Medio es un período de especialización en los procesos productivos. Este fenómeno puede observarse a nivel interno de las diferentes sociedades, sin embargo, más importante es la especialización regional. Los pueblos mesoamericanos, como desde hacía mucho tiempo, habían explotado los recursos de su nicho ecológico, y habían tendido redes incipientes de intercambio. Pero en el Preclásico Medio, los excedentes producidos por la agricultura permitieron a una parte de la población ocuparse en actividades diferentes del cultivo. De este modo, se producían excedentes tanto agrícolas como en las manufacturas o la explotación de los recursos naturales por medio de la minería, caza, pesca entre otras cosas
Transformaciones sociales
Todo lo anterior no dejó de tener ciertas repercusiones en la estructura social, es decir, en el sistema de relaciones sociales. Aparecieron nuevos grupos, como los artesanos, y los comerciantes cobraron una presencia más importante. Además, como se había señalado antes, la sociedad en su conjunto se estratificó, y la clase dirigente se definió más claramente como un grupo separado del pueblo llano. Esto es posible saberlo por los restos encontrados en los entierros, por la relativa riqueza de las ofrendas funerarias, las representaciones iconógráficas, y, sobre todo, por la aparición de artículos suntuarios de procedencia foránea.
De hecho, en esta época, es posible observar que las élites regionales mantenían relaciones entre sí. La base de ellas era el comercio, pero desde luego que éste estaba acompañado de cierta actividad militar. En el estado actual de conocimiento de las sociedades mesoamericanas, no resulta fácil dar una respuesta adecuada al papel de los militares en las sociedades del Preclásico Medio. Sin embargo, como lo indican numerosos monumentos en Monte Albán, en las Tierras Bajas mayas y el área nuclear olmeca, es seguro que por lo menos estas tres regiones testificaron el expansionismo zapoteca, maya y olmeca.
Por otro lado, el proceso de urbanización incipiente en que se vieron inmersos algunas aldeas de Mesoamérica al ocaso del Preclásico Temprano, toma en esta fase sus características más claras. Las aldeas se convierten en ciudades, que repiten claramente la segmentación de la vida social en los tipos de construcciones. Las ciudades mesoamericanas fueron construidas con base en un plan concienzudo, que convirtió a los centros ceremoniales de esta etapa en verdaderos observatorios astronómicos. Los ejes principales están relacionados con puntos notables de observación astronómica que permitían a los sacerdotes predecir llevar una contabilización del tiempo. Sobresalen, como modelos urbanos de la época, las ciudades de La Venta, en Tabasco, y San José Mogote en Oaxaca.
Preclásico tardío
La declinación de la cultura olmeca dio origen al periodo Preclásico Tardío. Se trata de una época de diversificación cultural y asimilación de los elementos olmecas en los sistemas culturales de cada pueblo. Con esa base dieron comienzo varias de las tradiciones más importantes de Mesoamérica. Sin embargo, Cuicuilco, en el sur del valle de México, y la Chupícuaro, en Michoacán, serían las más importantes. La primera llegó a convertirse en la mayor ciudad de Mesoamérica y principal centro ceremonial del Valle de México; y mantenía relaciones con Chupícuaro. La declinación de Cuicuilco es paralela a la emergencia de Teotihuacan, y se consuma con la erupción del volcán Xitle, que motivó la migración de sus pobladores al norte del valle de México. La cultura Chupícuaro es conocida sobre todo por su producción alfarera, cuyas huellas se han detectado por una amplia zona ubicada entre el Bajío y la cuenca lacustre.
Hacia el final del Preclásico había comenzado la planificación de las ciudades que llegarían a ser emblemáticas de Mesoamérica, como Monte Albán y Teotihuacan.
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